La sola idea de pasar un fin de semana en un hotel en  pandemia puede resultar atemorizante, pero cuando recibimos la invitación de Courtyard Santiago Las Condes, que reabrió sus puertas el pasado 3 septiembre, decidimos pensarlo.

Nos sorprendió gratamente leer todos los protocolos y medidas sanitarias implementadas por este hotel para proteger al turista y hacer de su estadía una experiencia lo más “normal” posible. Es más, despertó nuestra curiosidad. Por eso decidimos dejar de lado los miedos y dar un respiro a nuestras vidas acuarentenadas.

¡Y sí que valió la pena! Porque tras meses de encierro no tiene precio volver a  disfrutar de un cóctel con vista panorámica de la ciudad, dormir en una habitación amplia con todas las comodidades y relajarse en una piscina climatizada. Experiencias que antes eran cotidianas y que hoy son un verdadero lujo.

La nueva experiencia hotelera comienza al momento de ingresar al hotel donde el paso 1 es la toma de temperatura, seguido por la sanitización del equipaje.

A continuación, el Check-In ocurre en mesones protegidos con vidrios, atendidos por personal con mascarillas y dispensadores de alcohol gel en todos los puestos.

Una vez listo el ingreso, el paso 3 es tomar el ascensor a la habitación donde también hay dispensadores de alcohol gel en cada acceso.

Luego, ingresamos a la habitación con tarjetas de contacto o bien con el celular, el que dicho sea de paso es fundamental a la hora de solicitar cualquier servicio a la habitación, ya que todas las solicitudes se realizan a través de códigos QR.

Por seguridad, las habitaciones cuentan con las mínimas amenidades, por lo cual si necesitas cafetera, bata, pantuflas y cremas, puedes solicitarlas llamando a recepción.

¿Qué hacer durante tu estadía?

En nuestro caso, lo primero fue aprovechar la tarde primaveral en la terraza del piso 7 que tiene una vista panorámica de la ciudad; con pisco sour en mano, cortesía del hotel, preparado en el bar que también está completamente protegido con separadores de vidrio.

En este caso eso si, las copas fueron reemplazadas por vasos plásticos que posteriormente son deshechados, lo cual sí, resulta poco glamoroso,  pero es parte de esta nueva normalidad -y tampoco afecta al sabor :)-. Todos los cocktails, puedes acompañarlos con algo de la carta a la que puedes acceder a través de tu celular o bien solicitarla impresa, la que luego es desechada también.

Ya más tarde – previa reserva en la recepción del hotel- subimos al piso 18 para relajarnos en la piscina climatizada que está a unos agradables 30 grados. Aquí no pueden acceder más de 4 personas con un bloque de tiempo máximo de 1 hora; la piscina además es sanitizada constantemente  y está provista de pediluvios desinfectantes y alcohol gel.
Al lado de la piscina se encuentra el gimnasio, el que solo miramos de paso, ya que la intención fue siempre descansar.

Tras el relajo en la piscina, volvimos a la habitación para descansar y prepararnos para la cena, que por estos días dado el toque de queda, no se sirve más allá de las 19: 30.

Para cenar, es posible pedir a la habitación llamando a The Bistro o hacerlo en la agradable terraza del piso 7 donde se ubica el restaurante. Descorchamos un espumante y degustamos nuestra cena solicitada un par de horas antes. Nos agasajamos con una Crema de Calabaza Ahumada y queso crema, seguida de un Lomo Vetado acompañado de Pure de papas italiano y aceite de trufa.  Además de pizza margarita .El postre fue una deliciosa panacotta de limón. A pesar de que, nuevamente, todo es servido en envases plásticos, no deja de impresionarnos el toque gourmet de cada uno de los platos. 👌

Día 2
Tras un sueño realmente reparador, gracias a la comodidad de las camas y a un sorprendente silencio ( el hotel  se ubica en plena Avenida Kennedy)  decidimos ir a nadar a la piscina y solicitar el desayuno a la habitación, el cual tarda unos 45 minutos aproximadamente.

La carta es accesible 100% con código QR. Pedimos un mix para conocer la oferta de la carta. Probamos un poquito de todo, degustando jugo natural, frutas, café con leche, omelette con queso, cesta de panes dulces, tostadas integrales, mermelada, mantequilla y yoghurt. La verdad es que para ser desayuno a la habitación hay bastante donde elegir.

Otra actividad que se puede realizar durante la estadía es ir de compras a Parque Arauco u Open Kennedy, pero no lo hicimos por falta de tiempo. Su ubicación, por lo mismo, es estratégica, cerca de los principales centros comerciales de Santiago y con un excelente acceso a las principales autopistas de la ciudad para, por ejemplo, pasar el día en la playa o visitar la nieve.

En definitiva, la experiencia Courtyard Santiago Las Condes demostró que el turismo está de vuelta y que sí podemos disfrutar de éste de una manera diferente pero más importante aún, con todas las medidas de seguridad posibles.

Y lo más importante, ¡Perdimos el susto y estamos listas para nuestra próxima aventura!

Donde : Av Presidente Kennedy 5601, Las Condes, Región Metropolitana

Lee más sobre los protocolos sanitarios de este hotel aquí.

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