Por Ignacio Recart

Viernes por la noche – el momento más esperado de la semana- y nos vamos a uno de los pocos clubs en Santiago que quedan para los “ adultos jóvenes” como nosotros. Se trata de Club Eve que con su renovado espacio no solo se ha convertido en el epicentro de las fiestas ochenteras de Santiago: también ofrece tocatas, música en vivo, karaoke y desde el año pasado una renovada gastronomía, inspirada en un casual dining que recoge recetas americanas clásicas junto con preparaciones criollas.

Esta vez la intención era ver el show de De Cops, el tributo chileno a The Police, pero no sin antes entrar en sintonía con una Margarita Michelada de un tamaño más que generoso que puede durar varias horas. Para acompañar, unas deliciosas quesadillas de camarón y eneldo, más unas costillas bbq con papas fritas. A pesar de la variedad de platos- se puede encontrar hasta un chupe criollo- los comensales prefieren ir por algo para compartir, como sus tablas de carne, una selección de platos de la carta, más alitas apanadas y el chorizo español. ¿La atención? Excelente y dedicada.

Es casi medianoche y comienza el movimiento en el escenario previamente montado para el show de DE COPS. Más que un tributo, DE COPS despliega y recrea en el escenario la experiencia de estar presenciando un show del legendario power trio británico. La puesta en escena recrea hasta el más mínimo detalle, los elementos que nos trasportan a las inolvidables canciones de la banda formada por el carismático Sting (Gordon Matthew Sumner) y los virtuosos Andy Summers y Stewart Copeland.

Como baterista aficionado, no puedo reparar en el imponente set de batería que está montado en el escenario – con un completo juego de platillos y percusión – lo que me adelanta la calidad del show que presenciaremos. Y no me equivoco. La pista de baile del Eve se repleta, y comienza el show con un hit tras otro, haciendo imposible no corear las canciones ni moverse al ritmo de verdaderos himnos como Message in a Bottle, Every Little Thing She Does Is Magic, De Do Do Do, De Da Da Da y So Lonely. El desfile de temas clásicos lo completan Don’t Stand So Close to Me, Walking on the Moon, Wrapped Around Your Finger, King of Pain, Can’t Stand Losing You, Invisible Sun y Every Breath You Take. El vocalista y bajista cumple a cabalidad el rol de Sting como frontman de la banda, haciendo que el público cante y siga con las palmas cada canción, quien además mantiene la fantasía presentando en el escenario al baterista y guitarrista por los nombres de los músicos originales. Estos últimos además, despliegan gran virtuosismo ejecutando sus instrumentos, transformándolos en dignos imitadores de Summers y Copeland.

A pesar de que no tuvieron prueba de sonido ni un adecuado retorno – hubo algunos acoples de audio que se sintieron – DE COPS presentó un show de muy buen nivel, demostrando el profesionalismo con que trabajan algunas bandas del circuito de los tributos en Chile. Muy recomendable.

En síntesis, un show de alto nivel y despliegue técnico, que transportó a los asistentes a la época dorada de una de las mejoras bandas de la historia, lo que además fue la previa ideal para la fiesta de los 80’s y 90’s que siguió inmediatamente después en el Eve a la cual, por supuesto, nos quedamos para seguir disfrutando.

 

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